Si vas a desmontar, ¡piénsalo dos veces!

 

Por: Paula Pijoan

 

 

 

En la mayoría de los casos, cuando alguien compra un terreno en un área rural o campestre, lo primero que le sugieren hacer es “limpiarlo”.

 

 

Pero la pregunta es ¿de qué lo estamos limpiando?

La respuesta es, tristemente, de su vegetación nativa.

 

 

El proceso implica la entrada de máquinas que “limpian” todas las plantas y animales originarios del sitio, dejando atrás un terreno desnudo, vacío y carente de vida donde es difícil volver a sembrar algo.

 

La práctica del desmonte o despalme total de los terrenos, aunque arraigada, genera problemas importantes que es necesario reconocer antes de tomar la decisión de meter maquinaria en un terreno.

 

 

Ventajas de mantener la vegetación nativa en tu terreno:

 

Captación de agua: Durante las lluvias, la vegetación permite que el agua tenga tiempo de penetrar el suelo y llegue hasta los mantos acuíferos. Un terreno desnudo pierde su capacidad de captar agua.

 

 

En viñedos: Las plantas nativas atraen insectos benéficos que ayudan a controlar a las plagas que atacan a la vid y otros cultivos, además de atraer polinizadores.

 

Protección de la fauna: Cuando quitamos la vegetación, perdemos también a los animales. Codornices, colibríes, liebres, mariposas; toda la fauna necesita la protección, alimento y sustento de las plantas: ellas son su hogar. ¿A qué sonaría un Valle sin aves cantando en la mañana? ¿Cómo se vería el cielo sin ellas?

 

 

 

 

Jardines naturales: Una de las mejores formas de ahorrar dinero es respetar la vegetación convirtiéndola en jardines naturales de plantas nativas que no requerirán riego, fertilizantes ni insecticidas, ya que están completamente adaptadas a las condiciones del lugar.

 

Menos erosión: Las raíces de las plantas sostienen el suelo y evitan que las lluvias generen deslaves y zanjas. Además, se protegen las capas superficiales de suelo, que son las más fértiles.

 

Menos polvo: Terreno desnudo + viento = polvo. Los terrenos sin vegetación siempre son más “polvosos” que aquellos donde sí se conservó.

 

Valor medicinal y comestible: Una gran cantidad de nuestras plantas, como la yerba del manso, la salvia blanca y la yerba santa, son sumamente medicinales, mientras que otras son comestibles con la capacidad de enriquecer y diversificar la gastronomía local.

 

Identidad de paisaje: Nuestros valles tienen paisajes únicos, compuestos de grandes rocas graníticas y de un tipo de vegetación que sólo existe aquí, en Baja California y en el sur de California. Remover la vegetación altera el aspecto visual y estético que nos caracteriza.

 

Si tienes la fortuna de contar con un terreno con vegetación nativa pero no sabes por donde empezar, éstas son las algunas ideas básicas de cómo puedes integrarla a tu proyecto.

 

 

Proponemos:

 

Desmontar únicamente donde se va a construir o sembrar (importante dar mayor riego a las plantas adyacentes a las construcciones o dejar brechas de 3.0 – 5.0 mts. para protección ante posibles incendios).

 

Dejar “parches” o corredores de vegetación al sembrar un viñedo o algún otro cultivo. Esto ayudará a reducir la erosión, controlar plagas, mejorar la polinización y proteger el suelo.

 

 

 

 

Aprovechar la vegetación nativa como parte de los jardines. Con mínimo riego y mantenimiento, son jardines realmente vivos que proveen refugio a aves y fauna.

 

 

Si quieres saber más del tema o solicitar una asesoría directa puedes visitar los siguientes recursos:

 

 

www.facebook.com/nativasdelabaja

 

nativasdebc.blogspot.com

 

nativasdelabaja@gmail.com

 

 

Sobre la autora

 

M.C. Paula Pijoan es apasionada y promotora del tema desde el 2007, co-autora del libro “Plantas nativas comestibles de Baja California”, ex Vicepresidente de la Sociedad de Plantas Nativas de Baja California. Actualmente, a través de asesorías, talleres, recorridos y pláticas, divulga información promoviendo el conocimiento, amor y protección de la vegetación. Su más reciente proyecto, “Respira Bosque” procura acercar a las personas a experiencias sensoriales de contacto directo con la naturaleza mediante una práctica japonesa denominada “baños de bosque”.

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